Recopilando información acerca de Junior Kimbrough para la última entrega de la Hora de Rob, me topé con una genial serie de fotografías realizadas por Bill Steber. Steber ha dedicado la mitad de su vida a recorrer el Mississippi (aquí podéis leer una muy interesante entrevista ), tomando instantáneas de los músicos y todo el mundo rural que rodean al blues . He seleccionado algunas de las fotos y os transcribo los textos que acompañan a las imágenes en su página web, donde tenéis una completa galería que os aconsejo visitar.

“Robert Walker anda dando tumbos con su guitarra en la parte trasera de la cabaña de Muddy Waters, cerca de Clarksdale. Walker ha pasado las últimas décadas viajando en limusinas de segunda mano y autobuses escolares entre su casa de Barksdale y Bobo, su pueblo natal. Walker es uno de los últimos músicos genuinos del Delta, alternando en su repertorio standards del blues, temas de Chuck Berry y canciones tradicionales. Ya sea en un festival, ante un público concurrido, o al fondo de un almacén, delante de una docena de personas, los sets de Walker son siempre memorables...”

“Abe Cag Young ha dedicado gran parte de sus 65 años a tocar su tambor en las colinas del Mississippi para músicos locales de Fife & Drum (dúos de música tradicional compuestos por flauta y tambor) como Otha Turner y Napoleon Strickland. Hijo de Lonnie Young, también músico, “Cag” tuvo una exitosa banda de Fife & Drum que amenizaba los picnics campestres de fin de semana. Comenzó a aprender música desde niño, tocando la batería sobre la hierba, con las latas de gasolina usadas de un camión Chevrolet: Tenía seis ó siete años.”
“Cuando Robert Walker regresaba a Bobo, Mississippi, siempre iba a tocar al almacén Thompson. Walker colocaba su equipo en la parte trasera, entre máquinas tragaperras y estanterías repletas de comestibles, y así la tienda se convertía en un perfecto juke joint , abierto hasta poco antes del amanecer. Los Juke Joints fueron el centro de la vida social de las plantaciones del Mississippi desde el siglo XIX. Debra Hooks nunca se perdió ninguna de las actuaciones improvisadas de Robert Walker: ” Oigo música y necesito levantarme: No me hace falta bailar con nadie, solo salgo para divertirme.”. El almacén Thompson ardió en Diciembre de 1996.”

“Sam Carr toca la batería en el pequeño café de Eddy Mae, en Arkansas, durante el festival King Biscuit Blues. Carr, hijo del famoso guitarrista Robert Nighthawk, es una auténtica institución del “Mississippi Shuffle” un estilo local de tocar la batería . Sam trabajó durante años como conductor, transportando a los trabajadores a las plantaciones, y ha tocado con auténticas leyendas del blues como Sonny Boy Williamson ó Frank Frost. Desde finales de los 50, toca junto a Frost y el guitarrista Big Jack Johnson como los “Jelly Roll Kings”, cuyo nombre proviene de una canción que Frost grabara para sun Records. Carr sigue manteniendo el pulso.”
“Eugene Powell aprendió a tocar la guitarra con 7 años, cuando su familia se trasladó en 1915 a la plantación Lombardy, en las proximidades de la cárcel Parchman. Muchas veces Powell saltaba la alambrada del penal para tocar ante los reclusos; “recuerdo que, a veces, a varios presos se les saltaban las lágrimas oyendo tocar a un niño.” Eugene Powell grabó y actuó de manera esporádica junto a su mujer Mathilda con la que siempre vivió en su casa de Greenville, Mississippi, hasta su muerte en 1998. Powell fue el último superviviente hasta esa fecha de la época dorada de los músicos del Delta.
“Un gato negro se asoma desde el porche de Jack Owens. Owens sigue los patrones de la tradición Bentonia, reflejada en canciones conocidas como el “Hellhound on my trail” de Robert Johnson, quien era un gran aficionado a este estilo del blues. Las canciones de la tradición bentonia están plagadas de referencias sobrenaturales: Owens cantaba en su canción más célebre pasajes como estos “It must have been the devil, changed that woman´s mind / I´d rather be the devil than to be that woman´s friend”
“Sepulturero de profesión, James Thomas fue conocido no sólo por su talento como músico, sino también por su habilidad y destreza para esculpir en madera calaveras, reproducciones de cadáveres y figuras de animales. En sus canciones, Thomas se refería con frecuencia a la “61 Highway”, la autopista que para comunicar Chicago y Nueva Orleans pasaba a menos de trescientos metros de su casa. William Ferris, estudioso del blues, escribió acerca de las canciones de Thomas: ” son descarnadas como una habitación vacía ó una autopista en medio de los campos del Mississippi”