Entrega número 19 del podcast, ilustrada por la imagen de Jay Reatard y en la que podréis degustar diferentes sonidos y sabores de tinte obsesivo, neurótico y disfrutable….Bienvenidos al fondo del pasillo!
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Comencé a ser arrastrado por el torbellino de Hasil Adkins a través de “Chicken Walk”, una canción que cortaba como un cuchillo y que conocí mientras curioseaba entre las influencias de los Cramps tras leer la necrológica de su vocalista, Lux Interior. Adkins, uno de los personajes más secretos, lunáticos y originales de la primigenia historia del Rock & Roll comenzó a interesarse por la música escuchando en los años 40 las canciones de Hank Williams, con la creencia errónea de que este tocaba todos los instrumentos. Decidido a emularle, ideó un sistema de pedales para tocar el sólo la batería mientras tocaba la guitarra, la armónica y cantaba canciones que abrazaban, a pesar de sus orígenes country, el nuevo sonido de la época: el Rock & Roll. Sin embargo, la típica temática de las letras de sus coetáneos (chicas, amor a la luz de la luna y demás sabores a algodón de azúcar) distaban miles de kilómetros de las de Hasil, subyugado por historias de cabezas cortadas, truculentos episodios de cama, monstruos de películas de serie B y todo tipo de comida cárnica: había nacido el psychobilly.
Como os podréis imaginar, el éxito comercial no tocó con su varita las canciones de Hasil que, con su formato de hombre-orquesta, grababa sus 45 revoluciones en su autocaravana con un magnetófono de manera totalmente artesanal; a pesar de trasladarse a Los Angeles en busca de mejores perspectivas, Adkins tuvo que esperar hasta finales de los años 70 para que alguien se interesara de manera referencial en su música: Billy Miller y Miriam Linna, editores de la revista Kicks, descubrieron una copia de “She Said” y se entusiamaron con aquel material oculto incluso para el panorama underground, contagiando a los Cramps que editaron una versión de esta canción en el año 81. Cinco años más tarde, ya a través de su propio sello, Norton Records, Miller y Linna editaron “Out to Hunch” , una magnífica recopilación de los temas grabados por Adkins en su primera época y que tuvo como continuación otro estupendo disco en el año 90, más centrado en las versiones y titulado “Peanut Butter Rock & Roll”. Convertido en músico de culto, Hasil Adkins grabó varios discos prescindibles, giró en diversas ocasiones de manera caótica y creó a su alrededor toda una leyenda de bebedor compulsivo y personaje estrambótico, que se transformaba en realidad reflejada en su vida dentro de su caravana en Virginia.
Si escucháis las canciones de “Out to Hunch”, os daréis cuenta de que, a pesar de sus visiones esquizofrénicas, locuras varias y letras no aptas para almas sensibles, Hasil Adkins encarna de manera fresca y comprometida, precisamente por ese espíritu indecente y trangresor, el motor que movía la música joven desde hace ya más de 50 años: el Rock & Roll. Muerto en 2005, Adkins sigue sonando igual de chirriante e inflamable que en 1956; toda una cepa de virus malignos esperando a contagiarte…